Cuando mi amigo Pedro me invitó a crear este blog me decidí a titularlo con el nombre de aquello que nos unió: "La Tartamudez". Mi profesión me rodea y es difícil dejar de ejercer "La Medicina".
miércoles, 28 de septiembre de 2011
El tartamudo: ¿nace, se hace o lo hacemos?
viernes, 10 de junio de 2011
Tres tartamudos tratados con Asenapina

Los resultados fueron evaluados mediante el “Clinical Global Impressions (CGI-I)”. Los resultados de dicha evaluación demuestran que la mejoría en la fluidez verbal medida en estos pacientes oscila entre el 60 y el 75%.
Las investigaciones de fármacos en tartamudez, casi siempre se reducen al estudio de unos pocos casos. Para la aprobación del uso de un fármaco, en una indicación concreta, se necesitan investigaciones serias que demuestren (casi siempre frente a placebos) que hay un beneficio que estadísticamente es significativo.
Espero que pequeñas reseñas como ésta hagan ver a los laboratorios responsables el “mercado potencial” (la tartamudez tiene una prevalencia del 1% de la población mundial) que existe, para que se animen a invertir.
Asenapina ha sido aprobada por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) de la Unión Europea el 1 de septiembre de 2010 para el tratamiento en adultos de los episodios maníacos de moderados a graves asociados al trastorno bipolar y los laboratorios Lundbeck y MSD han firmado un acuerdo de comercialización.
miércoles, 25 de mayo de 2011
PREMIOS PRINCIPE DE ASTURIAS, NEURONAS ESPEJO Y TARTAMUDEZ

Es sabido que los tartamudos no tartamudeamos cuando leemos, hablamos, recitamos o rezamos al unísono con otras personas. El funcionamiento de los mecanismos electrónicos que se usan en el tratamiento paliativo de la tartamudez se basa en esta, otra vez paradójica, sintomatología de la tartamudez.
Entendemos por neuronas espejo a aquellas que se activan cuando una persona está realizando la misma actividad que observa en otro individuo, especialmente de su misma especie. Estas neuronas se han identificado en los seres humanos en el área de Broca, que como ya se ha dicho en otros comentarios es la zona del cerebro encargada del habla.
Este reconocimiento puede ser un estímulo para que los investigadores analicen su funcionamiento en las personas con tartamudez que, al igual que en otras enfermedades, podremos vernos beneficiados del desarrollo de esta línea de investigación.
martes, 19 de abril de 2011
PRONÓSTICO DE LA TARTAMUDEZ. SENSIBILIDAD Y ESPECIFICIDAD
Existen evidencias de que la tartamudez en los niños es recuperable en el 80% de los mismos. El 20% del total de esos niños no se recuperará de su tartamudez e irán a formar parte de la legión de tartamudos adultos que conformamos, aproximadamente, el 1% de la población mundial.
Se ha realizado un trabajo (Journal of Developmental & Behavioral Pediatrics: April 2011 - Volume 32 - Issue 3 - pp 196-205) donde tratan de predecir qué niños se recuperarán de su tartamudez y en cuales persistirá en la edad adulta. Los autores del trabajo (Howell, Peter; Davis, Stephen) realizaron un estudio longitudinal con 222 niños con tartamudez, los cuales fueron seguidos desde los 8 años hasta la adolescencia, para lo cual evaluaron ciertos parámetros: presencia de lesiones neurológicas, edad de inicio de la tartamudez, antecedentes familiares de tartamudez, hemisferio dominante, el uso de varias lenguas, sexo y gravedad de la tartamudez, evaluada mediante "Stuttering Severity Instrument Version 3. La información se obtuvo en torno a la edad de 8 años por entrevista, a excepción de la estimación de la gravedad, la cual se obtuvo mediante el análisis de grabaciones y las observaciones de síntomas asociados a la tartamudez.
Los autores concluyen, en los resultados, que el único parámetro predictor de la persistencia o de la recuperación de la tartamudez, fue la gravedad de la misma en torno a la edad de 8 años. Ninguno de los demás parámetros evaluados fue significativo. La sensibilidad del elemento evaluador fue del 76,3% y la especificidad del mismo fue del 72,2%.
En medicina entendemos por sensibilidad la probabilidad de clasificar correctamente a un individuo como enfermo, en este caso el clasificar la tartamudez de un niño de 8 años como posiblemente persistente con una probabilidad del 76,3%. La especificidad es la probabilidad de clasificar correctamente a un individuo sano, en el trabajo que nos ocupa se podría predecir con una probabilidad del 72,2%, los niños que se recuperarían de su tartamudez.
Una de las consultas más habituales que realizan los padres de los niños con tartamudez y una duda que les atormenta especialmente, es saber si su hijo estará dentro del 80% de los casos de niños con tartamudez que se recuperarán. Este trabajo abre positivas perspectivas en este sentido.
viernes, 4 de febrero de 2011
PANDAS Y TARTAMUDEZ

jueves, 13 de enero de 2011
LA IMPORTANCIA DE LA TARTAMUDEZ EN LA VIDA DEL TARTAMUDO. "EL DISCURSO DEL REY"

Ayer fui al cine.
La película, “El discurso del rey” trata sobre la relación que entablaron el rey Jorge VI de Inglaterra (tartamudo) y su terapeuta del habla Lionel Logue.

jueves, 25 de noviembre de 2010
PAGOCLONE, ASENAPINA, ILOPERIDONA...
Maguire, tartamudo y psiquiatra de la Universidad de California en EEUU, está muy implicado en el tratamiento farmacológico de la tartamudez. En este mismo blog me he referido varias veces a él como autor y encargado de conducir los trabajos relacionados con el Pagoclone. El mismo como tartamudo se trata con antidopaminérgicos.

Molécula de Asenapina
Ana María Matute, premio Cervantes

Ana María Matute, escritora española, ha sido galardonada con el premio Miguel Cervantes de literatura, considerado como el galardón literario más importante en lengua castellana.
Esta magistral escritora fue tartamuda en su infancia. Su tartamudez le influyó para que, desde su aislamiento, empezase a leer y a escribir. La tartamudez a veces, tiene consecuencias buenas, al igual que Darwin o el mismo Cervantes, su trayectoria no habría sido la misma de no haber sido tartamudos.
En una reciente entrevista declara:
"en mi vida me he dedicado a escribir y lo sigo haciendo porque no sé hablar. Lo que me importa es ser feliz escribiendo y, a ser posible, hacer felices a los demás".
Desde esta página quiero dar mi más sincera enhorabuena a Ana María Matute por su premio y quiero mostrar públicamente mi agradecimiento por aportar, con sus manifestaciones y sinceridad, una gran dosis de dignidad a la tartamudez y a los tartamudos.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
9th World Congress of People Who Stutter
ISA son las siglas de “International Stuttering Association”. Es una asociación internacional constituida principalmente por asociaciones nacionales de autoayuda para las personas que tartamudean. En el año 2001 tuve la ocasión de asistir en la ciudad de Gante al sexto congreso organizado por ISA. En aquel evento, los participantes de lengua española decidimos dar impulso a la Asociación Iberoamericana de tartamudez (TTM-IB), presidida por el Dr. Pedro Rodríguez y cuya vicepresidencia me honro en ostentar.

El congreso del próximo año se va a celebrar en la ciudad de Buenos Aires (Argentina), entre el 17 y el 21 de mayo, su lema va a ser: “Aceptar e integrar para comprender”.
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Hace unos días, Pablo, miembro de la AAT (Asociación Argentina de Tartamudez) me pidió que difundiera que dicho evento es, a la vez, el 2°Congreso Latinoamericano de Tartamudez. El mismo se realizará en el aula magna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, la facultad más prestigiosa que existe en el país. La idea es contar con la mayor cantidad de asistentes, ya que, aunque el encuentro es para personas con tartamudez, también participarán especialistas de varios países.
lunes, 4 de octubre de 2010
Tartamudear sale caro

martes, 6 de julio de 2010
National Stuttering Association,2010 Annual Conference (Research Symposium)

NSA son las siglas de “National Stuttering Association”. En estos días, concretamente entre el 7 y el 10 de julio celebra su XXVII congreso anual. El programa de este evento añade este año un simposio extraordinario sobre investigación en tartamudez, es el llamado “Research Symposium” que se celebrará el día 9 de julio y contará con la presencia de investigadores de prestigio en el campo de la tartamudez como son: Lucas De Nil, Gerard Maguire, Scott Yaruss, Marilyn Langevin y Dennis Drayna. Algunos trabajos de estos ponentes han sido comentados en las páginas de este blog. NSA comenta en el programa de su congreso que este simposio ha sido organizado para informar a los asistentes sobre la investigación en tartamudez, incidiendo en los resultados de tratamientos, neurofisiología, técnicas de imagen, etc.
viernes, 19 de febrero de 2010
La herencia de la tartamudez. Se identifican mutaciones genéticas

Son escasos, habitualmente, los trabajos relevantes sobre tartamudez en las revistas médicas. Más escasos son estos trabajos si nos ceñimos a revistas acreditadas e influyentes.
The New England Journal of Medicine es una de las publicaciones más prestigiosas, fiables y reconocidas dentro de la información médica. Sus artículos tienen, por lo general, una buena dosis de credibilidad, ciencia y empirismo. Esta revista publica en su número de 10 de febrero de 2010 un artículo que, a mi modo de ver, marcará un antes y un después en el conocimiento de la tartamudez. También dedica su editorial a este trabajo, lo cual sorprende, más hablando de tartamudez y más aún tratándose de esta reputada publicación. Todo esto avala la importancia de la
investigación hecha por el Dr. Drayna y sus colaboradores, a la vez que pone a la tartamudez en el lugar que siempre debería haber tenido como entidad nosológica, sin ambages, sin vaguedades y ocupando el papel que le corresponde, dentro de la patología neurológica, lo cual siempre ha chocado con las reticencias de colectivos profesionales (...o quizá no tanto...), que se dedican al tratamiento de la tartamudez desde premisas y supuestos razonamientos más que dudosos.
Hasta ahora sabíamos que la genética jugaba un papel importante para tratar de explicar la etiología de la tartamudez. El mismo autor del trabajo que comento, publicó en 2005 un interesante estudio genético que fue reseñado en este mismo Blog el 6 de agosto de 2005, allí comentaba que habían sido estudiadas 44 familias de Pakistán con un alto grado de consanguinidad entre ellas, debido al alto índice de endogamia que se da en la región donde se hizo el estudio (Lahore). En todas las familias aparecía tartamudez en muchos de sus miembros. De este trabajo se deducía que era bastante evidente que se asociaba la tartamudez a alteraciones en el cromosoma 12.
En este nuevo estudio de Drayna y sus colaboradores, se llega a la conclusión de que la tartamudez persistente, al menos en un subgrupo de los sujetos afectados, puede estar relacionada con trastornos en una vía metabólica. Esta vez, las investigaciones se centraron en la familia PKST72 (46 sujetos relacionados con los sujetos estudiados en 2005) y otras 77 personas de Pakistán tartamudas, no relacionadas con la familia PKST72, así como 270 tartamudos y tartamudas, sin relación con los anteriores y provenientes de los Estados Unidos e Inglaterra. Este último grupo fue reclutado a través de una convocatoria pública y los participantes tuvieron que cumplir los siguientes criterios de selección: 8 años de edad o mayores; tartamudez duración de 6 meses o más, evidencia de una historia familiar de tartamudez y discurso caracterizado por más de un 4% disfluencias tipo tartamudez, medida con el SSI-3. Los niños pequeños, en los que la recuperación de la tartamudez es común, fueron excluidos del estudio; también se excluyeron los sujetos que informaron de síntomas neurológicos o psiquiátricos.
En estos sujetos llevaron a cabo una búsqueda de mutaciones de 45 genes, identificando mutaciones en la N-acetilglucosamina-1-fosfato-transferasa (G3598A) en el gen GNPTAB, que codifica las subunidades alfa y beta de GlcNAc-fosfotransferasa (GNPT) y que sustituye la lisina en residuos de ácido glutámico. En resumen, se detectaron mutaciones en los genes GNPTAB, GNPTG y NAGPA en 25 de los 786 cromosomas de los sujetos caso en comparación con 4 de 744 cromosomas de los sujetos control (chi-cuadrado =1 2,476, y p = 0,0004), lo cual es estadísticamente significativo. Los investigadores estiman que las tres variantes de genes representan el 9 por ciento de todos los casos de tartamudez y están buscando otras evidencias que ellos creen que podrían justificar el origen genético de la tartamudez de entre el 50% y 70% de los casos.
Estas mutaciones (en los genes GNPTAB y GNPTG), curiosamente, aparecen en patologías hereditarias conocidas con el nombre de enfermedades por depósito lisosomal que, aunque son raras, pues afectan a 1 de cada 7000-8000 nacidos, son las responsables de importantes alteraciones en el metabolismo celular, perturbando el funcionamiento de unos orgánulos celulares llamados lisosomas y que en condiciones normales se encargan de digerir, reciclar los componentes celulares y reparar las membranas celulares, para lo cual emplean enzimas específicas y calcio. Las enzimas de los lisosomas son glucoproteínas que llegan al lisosoma después se complejos mecanismos bioquímicos, dentro de los cuales destaca el llamado “ligando de manosa-6-fosfato”, cuyas siglas son M6P, sólo las enzimas con M6P pueden funcionar (salvo una enzima llamada glucocerebrosidasa) en el lisosoma. En estas enfermedades, el lisosoma, capta continuamente materiales, no metabolizados, por lo cual crecen. Las enfermedades por depósito lisosomal son unas 40, en cada una prevalecen ciertas alteraciones, dependiendo del tipo de material que se acumule en el lisosoma, por ejemplo, en una de estas enfermedades, llamada “Enfermedad de Gaucher”, se acumula demasiado calcio dentro de la célula, lo cual afecta a las células nerviosas provocando su muerte.
La investigación de la causa de la tartamudez se complica, pocas personas habrían podido imaginar que las alteraciones en el metabolismo de los lisosomas podrían estar detrás de la causa de la tartamudez. Se abre otro interesante campo, ya que algunas de las enfermedades por depósito lisosomal son tratadas con terapias de reemplazo enzimático.
Espero que con este aval, que nos da el New England Journal of Medicine, con los serios estudios de Drayna y sus colaboradores y con las perspectivas que nos abre la posible vía metabólica en la causa de la tartamudez, la ciencia tome este problema, que afecta al 1% de la población, en serio y podamos, en un futuro, saber si lo que hacemos lo hacemos bien.
sábado, 16 de enero de 2010
88 TARTAMUDOS TRATADOS CON PAGOCLONE. RESULTADOS
viernes, 27 de noviembre de 2009
El miedo a ser descubiertos

Todos los mecanismos que nuestro cerebro pone en marcha para no tartamudear, son síntomas de tartamudez. Cuando alguien no quiere ser “descubierto” empleará interjecciones, circunloquios, silencios, hará gestos o movimientos extraños y el final será siempre el mismo: tartamudearemos.
El miedo a ser descubierto es debido al concepto que la sociedad tiene del tartamudo. En este mismo procesador de texto que estoy utilizando, he buscado los sinónimos de la palabra tartamudo, a saber:
- Entrecortado
- Azorado
- Nervioso
- Trabado
- Apabullado
- Ofuscado
- Vacilante
- Inseguro
- Dificultoso
- Premioso
Mi programa piensa todo eso de mi y me imagino que la sociedad, que es un poco más cruel, pensará cosas peores aun.
Creo que no tenemos que tener miedo a ser descubiertos, es una trampa (erróneamente defensiva) que nuestro cerebro nos pone y en la que caemos habitualmente.
La sociedad tiende a asumir que nuestra diferente manera de expresarnos es algo negativo y eso tiene que cambiar. Tendría que ser el propio tartamudo el que acepte que ser descubierto no es malo, la tartamudez es involuntaria y los esfuerzos que hacemos por no mostrarla retroalimenta nuestra tartamudez haciéndola más protagonista. Apoderémonos de nuestros miedos y dignifiquémoslos.
jueves, 5 de noviembre de 2009
Para ser feliz....aceptación
Hojeando u ojeando algunos artículos sobre psiquiatría me encuentro con uno cuyo título es el siguiente: “Los pacientes crónicos que asumen su enfermedad son más felices que quienes esperan mejorar.” Se trata de un trabajo publicado en la revista Health Psychology, en el número de este mes de noviembre.
El trabajo, realizado por investigadores de la Universidad de Michigan en Estados Unidos demostró que los pacientes no se adaptan bien a sus problemas si creen que tienen una solución a corto plazo. Este estudio se hizo con un grupo de pacientes que tenían realizada una colostomía reciente, o sea, personas a las que se había extirpado un trozo de su intestino y tienen que defecar en una bolsa fuera de su cuerpo. Cuando salieron del quirófano les informaron, a un grupo, que su bolsa podría ser retirada en unos meses, y a otro grupo se les dijo que tendrían que seguir con la bolsa de colostomía indefinidamente.
En los siguientes seis meses, los pacientes del primer grupo se mostraron más infelices que a los del segundo grupo a los que se les comunicó que su situación es irreversible.
El director del Centro para las Ciencias de Conducta y Decisión en Medicina de la Universidad de Michigan, Peter A. Ubel, uno de los investigadores del estudio, comenta: "La esperanza es una parte de la felicidad, pero cuenta con un componente negativo: A menudo, la esperanza hace que se posponga el seguir adelante con la vida normal y eso puede interferir con la felicidad" . El segundo grupo no tenía opción a esa esperanza y se reconocían más felices porque continuaron con sus vidas, con su cotidianeidad reconociendo su problema y sabiendo con lo que tenían que convivir. Los que habían sido informados de la posible reversibilidad de su situación comparaban su vida actual con la que, hipotéticamente, podrían tener y desaprovechaban disfrutar el presente.
Para George Loewenstein del Departamento de Ciencias Sociales y de Decisión en la Universidad Carnegie Mellon, otro de los autores, estos resultados explicarían por qué los viudos y viudas, en general se adaptan mejor a su nueva situación que los divorciados (…para los que existe la posibilidad de la reconciliación).
Hace años que postulo que la mejor terapia que hay, hoy en día, para la tartamudez es la aceptación del problema, su exposición ante la familia, los amigos y la sociedad en general, comentar que tenemos un problema, que ese problema nos importa, nos limita y molesta, pero que es un problema, involuntario y, por supuesto, digno. Sé que me pongo pesado con este tema, pero es muy importante, ya que como señalan en el estudio descrito, está en juego la felicidad…nada más y nada menos que la felicidad.
Hace un año me preguntaron en un programa de televisión que si existía algún tratamiento efectivo para la tartamudez.. Mi respuesta fue inmediata, directa y tremendamente fluída…LA ACEPTACION.
viernes, 30 de octubre de 2009
FORMOTEROL Y TARTAMUDEZ
Los autores del trabajo que se publica ahora (Use of formoterol in the treatment of stuttering. A pilot study Biomed Pap Med Fac Univ Palacky Olomouc Czech Repub. 2009 Sep;153(3):199-203.T.) afirman (como hipótesis), que en la tartamudez se produce una broncoconstricción, lo cual influye negativamente en la fluidez verbal. Para corroborar su hipótesis reclutaron a 42 sujetos y les administraron Formoterol durante seis meses, primero les hicieron un test para ver su fluidez y al final del tratamiento otro, con lo que demostraron que se mejoraba de la tartamudez tras el tratamiento con Formoterol.
A mi modo de ver es un trabajo un poco exótico cuyas bases teóricas son un poco exóticas. La sintomatología de la tartamudez es muy variable y la broncoconstricción no entraba dentro de los parámetros, que yo creía, que había que tener en cuenta a la hora de evaluar una persona con tartamudez, sin embargo, muchas personas con este problema me han comentado que “notan” falta de aire y que su principal problema del habla es el control de la respiración. Es posible que los broncodilatadores puedan ayudar a manejar la tartamudez, pero creo que el Formoterol no va a ser la panacea en un problema tan complejo.
viernes, 4 de septiembre de 2009
Los alemanes estudian la tartamudez
En primer lugar reconocen que la tartamudez es un trastorno del desarrollo neurológico asociado con anomalías estructurales en el lóbulo frontal inferior izquierdo. Lo cual siempre es de agradecer, ya que perfila perfectamente qué es la tartamudez, o sea un trastorno neurológico con una base funcional y estructural.
Se preguntan los autores Kell C.A., Neumann K., von K., Posenenske C., von G., Euler H., Giraud A.L., por qué una tartamudez puede ser recuperable en niños y también los escasos casos en que en adultos se produce una solución de la tartamudez después de llevar muchos, a veces muchísimos, años tartamudeando. Estos autores afirman que en la tartamudez persistente se activan y especializan regiones del lóbulo contralateral, tratando de compensar las anomalías estructurales del lóbulo dañado (en este caso el izquierdo), sin que esta compensación parezca tener demasiado éxito en la recuperación de la tartamudez
En los tartamudos recuperados existe una reparación del tejido dañado en la zona orfitofrontal izquierda, en las cercanías de una región donde existen anomalías en la sustancia blanca y que se observa en las personas con tartamudez.
viernes, 15 de mayo de 2009
El MIEDO: LA INTERACCION VERBAL
El sábado 3 de enero comencé una serie de reflexiones sobre los “miedos” que el tartamudo tiene y que muchas veces son complicados de explicar, no sólo para los normofluídos, sino para los propios tartamudos. En aquella ocasión me refería a una cuestión básica en la trayectoria de todo ser que tartamudea, el miedo a ser tartamudo, a ser realmente una persona tartamuda.
INTERACCION VERBAL
Hablar con otras personas, comunicarse verbalmente, simplemente mantener una conversación espontánea y concreta, puede suponer en una persona tartamuda un sinfín de síntomas: miedo, pánico, terror, estrés anticipatorio, ansiedad, evitaciones, síntomas vegetativos, intentos de disimulo, como son emisión de interjecciones, simulaciones (a veces es preferible parecer que se padece un problema de memoria que estrellarse contra el bloqueo o la repetición), circunloquios (cambiar la palabra o dar un rodeo para evitar la temida palabra con la que nos vamos a encontrar en un momento de tartamudez.), silencios (hasta que el bucle de nuestro bloqueo “ve” una salida razonable), etc..
Una de las características de la tartamudez, que los tartamudos conocemos bien, es la capacidad que tenemos para “ver” los que vamos a decir y cuando lo vamos a decir. Tenemos la capacidad de anticipar nuestro discurso y ver donde vamos a perder la fluidez. Anticipamos donde, cuando y como nos vamos a bloquear. En ese momento, nuestra mente, nuestro rápido cerebro, tiene que buscar alternativas. Podemos callarnos (nuestro interlocutor, entonces, pensará que nos pasa algo), podemos cambiar la palabra por otra de similar significado). Podemos acortarla, podemos cambiar el orden de las palabras, podemos comernos sílabas, podemos cambiar una letra por otra de fonética parecida, etc.. En definitiva, podemos hacer muchas cosas, antes que bloquearnos. En ese momento la tartamudez se erige, todavía más, en dueña de nuestras vidas, no sólo nos hace bloquearnos, sino que nos puede hacer parecer idiotas ante nuestros interlocutores. Parece también que los tartamudos no tenemos suerte, ya que cuando anticipamos el discurso, es muy habitual que el bloqueo aparezca en palabras que no podemos cambiar, por ejemplo en los nombres propios, bien de personas o lugares.
Una vez realizada la interacción verbal, muchas veces nos deja “un mal sabor de boca”, la ansiedad anticipatoria, la lucha por controlar los momentos de tartamudez, la angustia por no poder decir lo que queremos , cuando queremos y como queremos, produce una frustración que muchas veces se acompaña de síntomas vegetativos. Esta frustración se convierte en más ansiedad, tristeza, mal humor, malas expectativas y aislamiento.
Mención aparte merece nuestro “querido” teléfono. El teléfono es una de las mayores fuentes de incomodidad en un tartamudo. Los teléfonos, aunque últimamente hacen más cosas, es un artilugio diseñado y pensado para hablar. Para un tartamudo puede convertirse en una tortura, desde un teléfono nos puede pasar de todo. Si la persona que está al otro lado no tiene la suficiente empatía, paciencia y atención es muy posible que nos veamos colgados, burlados o incluso insultados. Con el teléfono perdemos un recurso importante: el lenguaje no verbal, que tantas veces usamos y tantas veces nos sirve.
- ¿Merece la pena tanto esfuerzo?- Se pregunta el tartamudo-
Posiblemente esta pregunta tenga contestaciones muy variadas, dependiendo del grado de tartamudez, de la personalidad de cada tartamudo, del interlocutor o interlocutora y de muchos otros parámetros que seguro que se nos escapan a la hora de analizar nuestro comportamiento. Mi personal respuesta, desde una perspectiva vital dilatada es que sí merece la pena, la interacción verbal es muy incómoda, pero supone un buen entrenamiento comunicativo y es una de las pocas esperanzas en cuanto a un tratamiento eficiente, eficaz y efectivo
viernes, 13 de marzo de 2009
Modelos anatomotopográficos de las áreas cerebrales que se activan durante la función lingüística
En este trabajo comentan que, “las palabras se analizan, durante la lectura silenciosa, en ambos hemisferios occipitales, más tarde la palabra se procesa en la corteza temporal derecha, y después se realiza la integración del proceso semántico y el fonológico en áreas temporales izquierdas y en la parte inferior frontal izquierda. La comprensión de este análisis se consigue en la corteza temporal media izquierda y la activación durante los movimientos articulatorios se lleva a cabo en el giro supratemporal izquierdo y las cortezas motora y premotora izquierdas, el putamen izquierdo y parte del cerebelo en forma bilateral. El reconocimiento de la prosodia emocional ocurre en tres etapas: obtención de la información acústica en áreas del lóbulo temporal derecho, representación de secuencias acústicas en el surco temporal posterosuperior derecho y evaluación de la prosodia emocional en la corteza bilateral frontal inferior, junto con la participación de los ganglios basales en lo que respecta a la expresión emocional.”
Los autores concluyen en su trabajo que las áreas que se activan durante los procesos del lenguaje, con excepción de la prosodia emocional, está lateralizada preferentemente hacia el hemisferio izquierdo.
La importancia de este trabajo en tartamudez es que nos permite “casar” estos datos con los obtenidos en múltiples estudios de neuroimagen que, desde hace más de una década, nos han demostrado que en la tartamudez hay alteraciones funcionales y estructurales, sobre todo en el hemisferio cerebral izquierdo. La “compensación” que, en diversos análisis funcionales, se advierte en el hemisferio derecho de los tartamudos, trata de equilibrar estos déficits, por su puesto que, siempre “contra natura” y contando con las particularidades individuales de cada tartamudo y de su propia neuroplasticidad.
sábado, 3 de enero de 2009
¿Soy tartamudo?
¿Soy tartamudo?
Esta pregunta que, a simple vista, parece fácil,es la primera a la que se enfrenta un sujeto, casi siempre un niño que ha sufrido. Wendell Johnson relata, cuando quiere tratar de explicar el por qué llego a elaborar su teoría diagnosogénica, que se dio cuenta de que tenía un problema cuando la profesora de una clase (superior a la suya) a la que acudió para recitar una poesía, comentó a sus padres que el pequeño Wendell tenía un problema. La teoría diagnosogénica afirma que la tartamudez no está o existe en el habla del niño, sino en los oídos de sus padres o de su entorno. Cuando Johnson vio la manera de reaccionar de sus padres, la preocupación que generó en ellos su manera de hablar y los pasos por sucesivos especialistas o charlatanes, se dio cuenta que su manera de hablar no era como la de la mayoría de los niños de su edad.
Wendell Johnson dedujo que era tartamudo, dio el gran paso que, repito, a veces no es tan sencillo, ya que muchas veces el propio tartamudo, abiertamente, pregunta en casa, a sus padres o en la escuela a sus maestros, éstos, y debido a desconocimiento de lo que es la tartamudez, a la vergüenza de tener un hijo tartamudo, a la complicación que supone para el maestro tener en su clase a un alumno tartamudo, al miedo que los padres tienen porque su hijo no sea normal (casi siempre la tartamudez y por lo tanto el tartamudo son tratados como gente poco válida, poco inteligente o incluso como oligofrénicos), pueden contestar desviando la respuesta temida hacia otra que trata, no de convencer al niño tartamudo, sino de convencerse a ellos mismos de que su hijo no es tartamudo (lo considerarían muy problemático a nivel social). Los padres y los maestros, ante la paradójica sintomatología de la tartamudez, explican al niño que su problema es de nervios, que se acelera, que a veces habla bien y sólo cuando se “pone nervioso” es cuando “tropieza”. El niño que todos los tartamudos hemos sido se queda contento con la explicación, él no quiere ser tartamudo, él quiere ser un niño normal. Es verdad lo que dicen sus padres, sus abuelos o sus maestros, él es un niño nervioso y no siempre tartamudea. El mismo niño sabe que ser tartamudo es una pesada carga que se traduce en chistes, discriminaciones, burlas, aislamiento social, etc. En definitiva sabe que es un problema que no es considerado por la sociedad con la dignidad que son considerados otros problemas.
Pero el niño sigue tartamudeando, ve en sus padres caras de preocupación cuando pone gestos raros y cuando “tropieza”. Ve que su madre o su padre se “ponen colorados” cuando intenta decir alguna palabra delante de sus amistades y parientes lejanos, los cuales comentan acerca de la manera de hablar del niño y la necesidad de que un especialista solucione el problema.
Los padres se preocupan más, deciden dar el primer paso y se lo comentan al pediatra. Los pediatras suelen ser médicos con una excelente preparación (por lo menos en España), conocen, diagnostican y tratan muchísimas enfermedades más raras y menos prevalentes que la tartamudez (que afecta entre un 3% y un 5% a los niños en edad preescolar), sin embargo, ¡vaya por Dios!, de tartamudez no suelen tener ni idea y entonces tienen dos opciones: o lo derivan a un especialista, o no lo derivan. Si no lo derivan pueden comentar cosas tan atrevidas como: que se cura con el tiempo, que se le pasará en un “desarrollo” o que es un problema de nerviosismo que mejorará con tal o cual tratamiento.
Si es derivado, lo lógico y lo normal es que sea al médico foníatra, ya que es el especialista que puede diagnosticar (¡y digo sólo diagnosticar!) el problema que el niño tiene. También conozco casos bastante habituales en los que el pediatra hace derivación directa a psicólogos, neurólogos o psiquiatras, con los consiguientes problemas que esto supone. El especialista tiene un problema, ante esta circunstancia casi siempre decide realizar una acción diagnóstica o terapéutica, con el consiguiente peligro que ésto acarrea, ya que con toda probabilidad esta acción diagnóstica o terapéutica va precedida de un mecanismo defensivo, basado única y exclusivamente en el desconocimiento, ya que no hay ninguna prueba diagnóstica válida para etiquetar a nadie de tartamudo, ni ningún tratamiento que sea eficaz, eficiente y efectivo para la tartamudez.
A todo esto el niño sigue tartamudeando, crece y sufre. Sus padres le oyen tartamudear y también sufren. Todos se hacen la misma pregunta y todos tienen la misma respuesta. Respuesta negativa, peyorativa, humillante, indigna y problemática de cara a un futuro, que va a ser más difícil, más complicado y distinto al previamente pensado.
El tartamudo, con sumo dolor, tristeza y emociones contradictorias deduce que es tartamudo. Sus padres, confirman sus más negros temores: tenemos un hijo tartamudo.

